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Småland: Visita a Jönköping en Suecia

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Las vistas desde el mirador del parque de la ciudad

La primera vez que visité Jönköping los tejados de la ciudad luchaban para dejarse ver sobre el manto blanco que la cubría casi por completo. Era el invierno del año 2005 y acompañé a un amigo a ver a una estudiante Erasmus alicantina a quien yo no conocía. Si alguien ha estado por Europa disfrutando de esta beca estudiantil seguro que entiende el hecho de que no recuerde mucho de aquella mi primera visita a esta ciudad que reposa a orillas del lago Vättern, el segundo más grande de Suecia.

Combatimos el frío como pudimos. No precisamente con abrigos.

Más de 8 años después, con aquella chica ya licenciada y trabajando (espero), me subía al avión de Ryanair que une Girona con Jönköping. La controvertida aerolínea irlandesa une este destino a la larga lista que ya tiene en Suecia: Estocolmo, Goteborg, Kalmar, Karlstad, Malmö y Skelleftea. No voy a entrar a discutir sobre Ryanair pero a mí me hizo un gran favor rompiendo el mercado allá por el 2002, cuando, gracias a ellos, empecé a descubrir toda Europa desde mi segundo hogar en Dublín.

El vuelo partió y llegó antes de la hora prevista a Jönköping.

En lugar de nieve, esta vez nos recibía un sol resplandeciente que nos acompañaría tozudamente durante los siguientes tres días. Mientras cruzábamos por la pista hacia la pequeña terminal del aeropuerto reparamos en algo curioso: unos pequeños robots circulares iban de aquí para allá cortando el césped a ambos lados de la pista. Estos R2-D2 y C3-PO de jardín nos daban la bienvenida a Suecia, como buenos androides de protocolo. Habían sido fabricados por la todopoderosa Husqvarna, cuya factoría y museo visitaríamos esa misma tarde.

Llegando al pequeño aeropuerto de Jönköping

Recogimos las maletas y nos encontramos con nuestra magnífica guía -y amiga- sueca: Emilia. Hablaba perfecto español tras haberlo estudiado en la Universidad y haber pasado un año de Erasmus -de nuevo me vienen a la cabeza imágenes de fiestas y alcohol… No sé bien por qué- en Sevilla. Sin embargo, nos privó de mayores risas porque no conservaba un acento andaluz fuerte. Una pena.

Lena -experta en Jönköping- y Johan -nuestro conductor- completaban el terceto sueco que nos acompañaría y trataría de lujo en aquella cálida tarde.

Jönköping City Park

Partimos directos hacia el Jönköping City Park (Stadspark). Eran poco más de las 6 de la tarde y el Sol aún declaraba, muy alto en el cielo, su condición de astro rey.

El City Park, situado al Oeste del centro de la ciudad, tiene más de 100 años de historia y muchísimas cosas de las que disfrutar.

A parte de la explosión de color que provoca la llegada del verano al reflejarse en su gran variedad floral, el Stadspark ofrece a sus visitantes un museo histórico al aire libre -con varias construcciones antiguas-, otro ornitológico, lugares para hacer barbacoas familiares, minigolf y un pequeño estadio de fútbol en el que el equipo de la ciudad -a la sombra de los éxitos del de hockey sobre hielo- lo hace lo mejor que puede.

Lena nos explicaba datos sobre la historia de la ciudad mientras disfrutábamos de un aperitivo (fika, en sueco) en el mirador del parque.

El centro de Jonkoping combina edificios históricos con universitarios y tiendas

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